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26.Oct.2013 / 11:31 am / Haga un comentario

josegregorio

La población de Isnotú, en el estado Trujillo, cobijó el nacimiento de José Gregorio Hernández Cisneros, un 26 de octubre de 1.864, siempre solidario con los más necesitados, tanto que muchos latinoamericanos lo consideran santo a pesar de no haber sido canonizado por la Iglesia Católica.

Estudió en París Microbiología, Patología, Bacteriología y Fisiología Experimental. En 1891 regresa de Europa, y comienza en Caracas su actividad docente en las cátedras de Histología Normal y Patológica, Fisiología Experimental y Bacteriología, de la Universidad Central de Venezuela (UCV). Introdujo el microscopio en Venezuela e instrumentos novedosos para nuestra incipiente medicina social, que trajo de Francia.

El doctor José Gregorio Hernández fue un docente de excepcional ágora, con una destreza de maestro y alma de penitente alumno. Impartir enseñanza también es una forma de evangelio. En los días cercanos a su muerte, pensaba escribir un libro sobre Embriología, pues sabía que el progreso de la humanidad pasaba por el tamiz de conocer los principios de la vida en la tierra, conocer la perfección de la creación divina. Esto es: la Ciencia como una forma práctica de comulgar con Dios. De esa manera hizo que su enseñanza fuera trascendente y diáfana, y por extensión su clínica fue efectiva, pulcra y prodigiosa.

José Gregorio Hernández tuvo fama en vida. No hay más que acudir a las memorias de testimonios de sus contemporáneos, para saber que desde muy joven era visto como la persona que hoy veneramos. ¿Un hombre sin mácula? ¿Cómo? Pero, ¿no tuvo mujer, hijos, amantes?

Muchos de los que lo veneran ignoran que el doctor José Gregorio Hernández tenía voto de fe, de castidad, un elemento de obligada abstinencia carnal, basado en su inquebrantable fe, que lo llevó a tres intentos de pertenecer al mundo de los consagrados a Dios. ¿Acaso por obstinación? No.

Desde muy joven se sintió inspirado por la luz, y siempre mantuvo su confesor, la figura de un sacerdote, un guía espiritual, que regía los actos de su conducta de cristiano devoto, que lo llevó siempre a ejercer con denodado ahínco sus virtudes heroicas.

Tomada de: Yvke Mundial

 

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