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26.Ago.2013 / 11:04 am / Haga un comentario

Inces1

Bajo un nuevo enfoque sustentado en la pedagogía “crítica y liberadora” para la formación de pueblo, el nuevo Instituto Nacional de Capacitación y Educación Socialista (Inces) actualmente atiende en sus espacios a 33.985 sujetos de aprendizaje activos y ha formado a 4.345 egresadas y egresados en conjunto con la comunidad organizada, indicó Luis Berrizbeitia, presidente de la institución, quien además agregó que los estudiantes son instruidos en los 136 Centros de Formación Socialistas que existen en todo el país.

“La finalidad de esta nueva concepción es otorgarle al sujeto una formación que le permita apropiarse de su trabajo. Es decir, que independientemente del lugar donde laboren los egresados del Inces, ya sea en una empresa capitalista o como integrantes de una producción social, ellos sepan que el trabajo es algo que les pertenece”, señaló Berrizbeitia, en diálogo con el Correo del Orinoco.

–¿Cuál es la visión? ¿Que las egresadas y los egresados sean independiente en el desarrollo de la actividad productiva que elijan?

– Esa es una vía. Con la formación que se les imparte, ellos pueden lograr adaptarse a un nuevo esquema de producción. Si en cambio, deciden incorporarse al trabajo dentro de una empresa capitalista, la diferencia es que ahora los egresados son mucho más integrales en su formación. Son menos manipulables, están más conscientes del valor de su trabajo.

– El artículo 2 del Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley del Inces, promulgado en el año 2008 señala la obligación del instituto de “formular, coordinar, evaluar, dirigir y ejecutar programas educativos de formación y capacitación integral adaptados a las exigencias del modelo de desarrollo socioproductivo socialista bolivariano”. ¿Qué se está haciendo para cumplir con esta exigencia?

Una de las cosas que se están desarrollando son los nuevos proyectos. Anteriormente se impartían cursos para un número determinado de participantes por un periodo de horas académicas programadas. Ahora con el nuevo modelo que maneja la institución existen dos maneras de hacer llegar los Proyectos integrales Socialistas (PIS) a las y los estudiantes: una, es mediante la comunidad organizada que tengan proyectos socioproductivos o de servicios que necesiten formación para su ejecución. Puede ser un Consejo Comunal, una cooperativa u otra forma de organización colectiva a la que, de acuerdo a las necesidades de los sujetos, y luego de un proceso de interacción con los solicitantes, se evalúan sus necesidades y a partir de este proceso se crea una matriz de formación acorde con sus requerimientos.

Añade que la otra vía, “como ha sucedido históricamente en el Inces, va dirigida a personas que de manera individual tienen la necesidad de formación”. En este caso “se agrupa a los sujetos, se realiza un estudio de sus necesidades comunes, se adapta el proyecto de formación a estas necesidades y se les imparte formación integral”. Este método “forma parte del nuevo Inces ya que la antigua institución era la que imponía el consenso. Estamos hablando de que en tan solo dos semanas se les está dando respuesta a los sujetos, porque el proceso de formación se inicia desde que el futuro participante acude a la institución. El proceso de construcción colectiva de su formación es un proceso pedagógico”.

FORMADO EN VARIOS PROYECTOS

–¿Qué diferencia a los PIS de los antiguos cursos?

– A diferencia de los cursos con los que se instruía a los sujetos en, por ejemplo, mecánica automotriz, ahora cada individuo es formado en varios proyectos a la vez. Una forma de explicarlo es como si se le asignaran tres profesores distintos dentro del proyecto: uno, que ofrece el conocimiento técnico, es decir, mecánica automotriz; otro, que imparte la parte sociopolítica adaptada y otro que les facilita las herramientas necesarias para llevar la administración de lo que podría ser una futura empresa socioproductiva.

–¿Existen otros métodos de formación?

–También tenemos la formación delegada. Un tipo de formación que se realiza mediante cursos que son impartidos directamente en instituciones escogidas por las empresas previa certificación por parte del Inces. Este tipo de actividad es una forma que utilizan algunas organizaciones para la cancelación de sus tributos fiscales.

También existe el Programa Nacional de Aprendizaje (PNA). Las empresas con más de 15 trabajadoras y trabajadores deben tener aprendices Inces de entre 14 y 17 años. A estos muchachos y muchachas se les imparte una formación teórica durante el primer año y un segundo año de práctica. Durante el primer año se les paga la mitad del sueldo mínimo y la mitad del bono de alimentación y luego en el segundo año se les otorga la totalidad del sueldo mínimo y del bono, lo que representa una ayuda para muchos de esos muchachos que son de escasos recursos.

PROYECTOS COLECTIVOS

Berrizbeitia aseguró que, a la fecha, más de 2 mil proyectos colectivos –en los que participan 4.546 maestros pueblo– han sido ejecutados bajo la nueva visión de la institución, la cual garantiza a las y los participantes la posibilidad de investigar, innovar, producir y prestar servicio a sus comunidades, “además de acreditarse en áreas de provecho individual o comunitario, tales como, electricidad, software libre, construcción, comercio y servicio, agricultura, turismo, textil y artes urbanas”.

Atraídas por la frase promocional “Ahora el Inces es parte de tu comunidad”, 3.720 comunidades organizadas trabajan en conjunto con la institución en el diseño de los PIS. Estos planes, que son utilizados en la formación de los integrantes de la colectividad, se basan en elementos pertinentes con las necesidades del entorno social de los sujetos.

Un aspecto importante de la transformación que ha tenido la institución es que de los 218.055 egresados que tuvimos en el año 2011, 71.987 fueron formados en cursos cuya duración fue de menos de 50 horas académicas, y de esos estudiantes, 55.617 fueron de formación en empresas. En cambio, un año más tarde, en 2012, el número de aprendices instruidos en menos de 50 horas disminuyo a 36.219 y hubo un aumento de la calidad. Actualmente caso todos nuestros proyectos son de más de 400 horas”, destacó Berrizbeitia.

El director indicó que los cambios promovidos dentro de la institución están en consonancia con los objetivos del plan socialista de la nación 2013-2019. Al respecto, expresó: “El segundo objetivo histórico se refiere a la construcción del Socialismo Bolivariano y el primero trata acerca de la independencia, un bien que se les brinda a los aprendices, a quienes, mediante su formación, se les otorga la autonomía de pensamientos para poder participar en un nuevo sistema productivo socialista, además de su autonomía económica”.

DE LA TRIPARTITA A SABER Y TRABAJO

Berrizbeitia rememoró los comienzos de la institución que dirige; al respecto, señalo que el antiguo Ince fue creado bajo la figura de la llamada tripartita. “Si vemos el primer decreto de creación del Ince, la directiva estaba conformada por dos representantes del Estado, dos representantes de los trabajadores organizados y dos representantes de la patronales. Cuando engranamos cuáles eran las fortalezas de cada uno de los actores detectamos que: El Estado estaba abocado a tratar de mantenerse en el poder; los trabajadores y las trabajadoras no tenían organización porque venían de una dictadura militar de 10 años. Entonces, ¿quiénes tenían realmente el poder? Llegamos a la conclusión de que era la parte económica”.

Explicó además que el sector privado venía de un periodo de fortalecimiento durante el gobierno dictatorial de Marcos Pérez Jiménez, un régimen que se consolidó con la construcción de grandes obras; “es decir, que quienes aprovecharon realmente el potencial de los que era el Ince fueron las empresas. La institución se crea para solventar las necesidades de las empresas privadas”.

Afirmó que esa realidad llevó a la creación de los Inces sectoriales, como el agrícola y el textil.

–¿Cuál fue la finalidad principal de esta práctica?

–La naturalización de la explotación. Cuando observamos los centros de formación del Ince nos encontramos con grandes galpones donde se buscaba reproducir el trabajo en las fábricas. Un trabajador que prendió una actividad en condiciones infrahumanas cuando llegas al medio laboral y te encuentras con un ambiente represor, dices, esto es natural, así es que funciona el sistema, así es el trabajo, así es la vida.

–¿Cómo fue la transición entre el viejo modelo y el modelo socialista?

–Debemos recordar que la revolución no llegó siendo socialista. La primera etapa fue de reconocimiento de los sujetos. El Ince fue progresivamente llegando a lo que es hoy día. Durante la primera etapa de la Revolución, sobre todo desde el año 1999 hasta el año 2004, hubo una democratización basada en la inclusión. En el año 2003 el comandante Chávez le da a la institución la tarea de ser el soporte de la Misión Robinson; esto, gracias a la territorialidad que el organismo, el cual está diseminado por todo el país. Luego llegaron otras Misiones, como la Misión Vuelvan Cara, luego Vuelvan Cara II, y más adelante, la Misión Che Guevara y ahora la Misión Saber y trabajo. Todas ellas también tenían entre sus objetivos la transformación del aparato productivo.

–¿Cuál de estas misiones fue el primer paso hacia lo que hoy conocemos?

La Gran Misión Saber y Trabajo Venezuela se plantea desde la perspectiva de la transformación integral del trabajo a través de la formación. Cuando el comandante Chávez se planteó esta misión pensó en la necesidad que tenía el país de que las personas se apropiasen del trabajo. Y se llegó a la conclusión que la única forma de lograrlo era mediante una formación consciente. Una formación que fuera no solo para el empleo -como había sido históricamente- sino una formación para el trabajo que nos permita transformarnos a nosotros y a nuestro entorno por medios de la acción.

El antiguo Ince “trabajaba en función de cursos; ahora se pasó a una formación por proyectos. Con la Gran Misión Saber y Trabajo Venezuela trabajamos así; luego adaptamos esa metodología a toda la formación del Inces. No podíamos estar de espalda a las líneas estratégicas del país. Nos apropiamos de toda la metodología de esta Misión para darle un vuelco a la formación que aquí se impartía, la cual se basaba en la mercantilización de la operación formativa.

– ¿Hubo algún tipo de rechazo de quienes marcaban las pautas de la institución antes de la llegada de la Revolución? ¿Es decir, el sector patronal?

–Todavía no ha habido mayor rechazo. Actualmente muchos empresarios solo ven al Inces como un obstáculo, ya que la solvencia que les es entregada por esta institución es fundamental para que ellos obtengan su solvencia laboral, la cual, en definitiva, es primordial para que puedan acceder a Cadivi. Por eso todos cancelan al Inces sin mayores conflictos.

PREPARACIÓN CONSTANTES DE MAESTRAS Y MAESTROS

–¿Cuáles serán los siguientes pasos de la institución?

–Queremos consolidarnos mediante la formación constantes de los maestros y seguir profundizando en el trabajo junto a las comunidades organizadas, enfocando todo el esfuerzo hacia la formación integral de un aprendiz que al egresar esté en capacidad de colaborar en la resolución de los problemas de su entorno.

Tomado de: Correo del Orinoco

 

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