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18.Ago.2013 / 01:46 pm / Haga un comentario

CARDIOLÓGICO-INFANTIL-1

Isaías visita a Camila en su habitación y entre ellos hay un diálogo de gestos que a lo mejor los adultos no comprenden, pero basta verlos para entender que se entienden. Ambos son pacientes del Hospital Cardiológico Infantil Latinoamericano Gilberto Rodríguez Ochoa (HCIL), y ambos esperan que los den de alta luego de haber sido intervenidos de un problema en el corazón. Él tiene tres años y medio; ella, siete años. Él es de Carabobo; ella, de Bolívar (Puerto Ordaz). Sus mamás no les pierden pie ni pisada: se ríen con ellos, los abrazan.

A Isaías lo llevaron a quirófano el 26 de julio para corregir lo que su madre, Lauris López, simplifica con esta frase: “una obstrucción de salida”. No es la primera vez que ingresa. “Me hicieron un eco cuando estaba embarazada”, refiere López, por lo que ya sabía que el bebé nacería con una cardiopatía congénita. Ella es operada del corazón y con Isaías quiso, según sus propias palabras, “estar prevenida”.

Soraima Petit, la mamá de Camila, sabe tanto que parece una cardióloga del hospital. El miércoles la niña cumplió nueve días de operada de una estenosis (estrechez) en la aorta, y no parece que haya sido intervenida del corazón, que haya estado más de cuatro horas en pabellón y que los médicos calificaran de crítico su estado al salir del quirófano (debido a la pérdida de sangre). “Los niños son muy nobles; se recuperan casi de inmediato”, dice la directora de la institución, Silena Ybarra, quien acompaña el recorrido del Correo del Orinoco.

Camila ingresó al hospital el 15 de julio. Es su cuarta operación. La chiquita tiene un marcapasos al que le hicieron mantenimiento, por lo que puede estar tranquila -al menos, en lo que respecta al aparato- por los próximos cinco años. El día de la entrevista periodística -miércoles 14 de agosto- le entregarían el informe médico que establecería si debe retornar al quirófano una quinta vez. Para Petit basta una sola palabra si se trata de describir el hospital: “Buenísimo”. ¿Hay algo que mejorar del centro asistencial? “Hasta ahora, nada. Medicamentos, bien; alimentación, bien. La verdad es que no tenemos ninguna queja”. Y bromea: “Es el único sitio del que uno dice que está todo perfecto pero no quiere volver”, porque ese “no volver” implica la curación de Camila. La intervención estuvo a cargo de uno de los afamados cirujanos cardiovasculares del Cardiológico: Igor Donis.

Hay un antes y un después muy claro en cuanto a las cardiopatías congénitas en Venezuela, recalca Ybarra. “En 1998, con ocho hospitales funcionando, se intervino a 141 niños”, acota. Con el Cardiológico, creación del comandante Hugo Chávez, hubo un salto cualitativo y cuantitativo. “Tenemos tres cirujanos y ocho cardiólogos, y esto ha cambiado” hasta el punto de que solo en el primer semestre de 2013 se han realizado 579 intervenciones.

DESDE EL COMIENZO

Silena Ybarra tiene en el Cardiológico el mismo tiempo de batalla que festeja la institución: siete años. En otras palabras, está cocinada en el horno que gestó este centro modelo. Había terminado sus posgrados en medicina crítica y en gerencia pública, y fue al Ministerio del Poder Popular para la Salud a fin de validar el título, donde se encontró con Isabel Iturria, su profesora de cardiología (hoy ministra del sector y el corazón fundador del HCIL). Iturria le preguntó si quería incorporarse al despacho de Salud, y aceptó. Después, “la doctora me dijo que me encargaría del proyecto del Hospital Cardiológico Infantil, y aquí estamos”.

Ybarra -nacida en Maracay y graduada como médica en la Universidad de Carabobo- aprendió sobre tuberías y construcción para hacerle frente a la tarea encomendada. “Fue toda una experiencia” ser la única mujer en las reuniones entre arquitectos e ingenieros, cuenta, entre risas.

En el HCIL “nos aglutinamos como un gran equipo” que lleva adelante “un modelo de gestión totalmente diferente”. En los hospitales tradicionales es piramidal; en el Cardiológico “es totalmente horizontalizado, que va por procesos” en búsqueda de un objetivo, con unos pasos bien definidos. La o el paciente arriba a Caracas referido por un centro regional infantil, los días lunes o miércoles. Tras ser evaluado pasa a la coordinación de intervención quirúrgica (para cirugía, cateterismo o un proceso de electrofisiología), luego a medicina crítica, después a la coordinación de diagnóstico y finalmente al centro cardiovascular infantil. “Trabajamos por procesos para dar la atención que necesitan las niñas y los niños”, destaca.

La médica puntualiza que la escasez que pueda presentarse en algunas instituciones no afecta al Cardiológico, porque allí se trabaja de manera organizada “para hacer las compras de material médico-quirúrgico que necesitamos” con antelación. Sostiene que no se han suspendido procedimientos por falta de medicamentos o de sangre. Parece mentira, pero la falta del fluido vital puede afectar el cronograma de cualquier hospital o clínica. “Los 365 días del año, las 24 horas estamos en capacidad de recibir donantes”, porque “la idea es intervenir sin ninguna limitación”, garantiza.

TODO A CORAZÓN

La situación de Venezuela no es distinta de la del planeta: entre 8 y 10 de cada 1.000 niñas y niños tienen cardiopatía congénita. Es decir, de 550 mil pequeñas y pequeños que nacen al año en Venezuela unos 5.500 presentan algún problema en su corazón. “De esos 5.500, 70% requiere una cirugía, cateterismo o electrofisiología”, estima. El 30% restante no precisa ingresar al quirófano.

De cada 100 personas intervenidas, 95% logran reincorporarse a sus actividades normales. “Esa cifra está dentro de los estándares internacionales y nos da una gran satisfacción”, porque “compararnos, con apenas siete años de inaugurados, con instituciones de alta complejidad, es motivo de orgullo”.

Ángel, el hijo menor de Annedy Tribiño, de 11 años de edad, tiene una válvula mitral que le fue colocada en el Hospital de Niños JM de los Ríos. Está con su mamá y su papá en el área de ingresos del HCIL. “Ahora está presentando una coartación aórtica (estrechamiento de la mayor arteria que sale del corazón), y puede ser que la corrección se la hagan por cateterismo o por cirugía”, relató la madre, procedente del estado Barinas. “Gracias a Dios ahora me lo van a atender por aquí. Yo conocía el Cardiológico desde que lo fundaron, pero como mi niño tenía su historial en el Hospital de Niños, lo siguieron consultando allá. Como se le presentó ese nuevo problema, decidieron pasarlo para acá”.

El paciente más pequeño atendido en el centro estaba prácticamente recién nacido. El de más edad es un adolescente. A propósito de la semana aniversaria que comenzará mañana, se presentarán niños operados en el hospital que hoy son talentos con un corazón a todo tren, como un declamador y un director de orquesta.

En el HCIL se realizan a diario entre tres y cinco intervenciones quirúrgicas y entre cuatro y seis cateterismos (navegar hasta el corazón con una sonda delgada y flexible) diarios; cada semana se concretan dos procedimientos de electrofisiología, calcula Ybarra.

En el primer semestre de 2013 (entre enero y junio) se han realizado 579 intervenciones (285 cirugías cardiovasculares, 245 procedimientos de hemodinamia y 43 por electrofisiología, además de 6 no cardiovasculares), enumera la médica.

También se han efectuado 72.646 consultas especializadas, con 4.107 procedimientos para diagnóstico por imágenes (radiología, tomografía, resonancia magnética), 59.700 pruebas de laboratorio, 92 consultas odontológicas, 404 consultas de rehabilitación y 8.336 consultas de otras áreas. “Tenemos un cumplimiento de 132% de la meta programada”, comenta, con satisfacción.

Tomada de: Correo del Orin0co

 

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